10 marzo, 2018 Ambiente 334 vistas

Nonogasta: su problemática y su lucha

Hace 30 años que el Nonogasta convive con una curtiembre que esta contaminando desmedidamente el ambiente y provocando que en el pueblo exista tres veces más cáncer que la media nacional del País.

Nonogasta es un pueblo ubicado a menos de 200 km de la capital de La Rioja, tiene alrededor de 7 mil habitantes y una curtiembre -industria que trabaja con piel de animales para obtener cuero- lo que pocos saben es que esta actividad no está permitida en lugares habitados y que exige cumplir muchas normas establecidas en la ley nacional 24.051 y provincial 7.801 debido a los químicos que utiliza y que la misma es más grande que la zona urbana del pueblo.

En sus inicios, la curtiembre fue de la familia Yoma pero algunos años después, al borde de la quiebra fue vendida a empresarios brasileros que la llamaron CURTUME BCR con la idea de preservar las fuentes de trabajo que se veían afectadas por la situación.

Ni con Yoma ni con los brasileros la empresa cumplió con los reglamentos correspondientes establecidos en las leyes mencionadas como tampoco ningún tipo de control por parte de las autoridades de aplicación que establecen las mismas.

Existe claramente una complicidad entre la empresa y el Estado, que lejos de asegurar un ambiente sano y equilibrado para las futuras generaciones como lo establece la Constitución Nacional y Provincial, se encargaron de negar y evadir el tema con mentiras y soluciones a medias.

La falta de responsabilidad social de la empresa, el desinterés político y el silencio de la mayoría de los vecinos dio como resultado enfermedades como cáncer, leucemia, abortos involuntarios, malformaciones, úlceras etc. e incluso la muerte misma. Es que los químicos que se usan, en especial el cromo, generan ese tipo de enfermedades, pero los resultados no se ven sino después de algunos años de exposición.

Este problema fue visibilizado a nivel País a través del informe periodístico del programa ADN que viajó hasta el lugar dando a conocer estadísticas alarmantes y los problemas de salud que traía consigo el funcionamiento de la empresa, simplificando todo con el título: “EL PUEBLO MÁS CONTAMINADO DEL PAÍS”.

 

La lucha

Los vecinos de Nonogasta y Chilecito determinan organizarse, dando origen a la Asamblea El Retamo, a partir de eso hicieron las denuncias correspondientes basadas en estudios científicos de la Universidad de Córdoba, la UFIMA y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires y en el informe del Dr. Ojeda.

Las denuncias nunca apuntaron a la pérdida de la fuente laboral, si no a que se evalúe la situación y se tomen las medidas necesarias para que la empresa deje de contaminar desmedidamente.

Sin embargo, nunca prosperaron porque quienes tienen la decisión política en el Poder Judicial no intervinieron sino hasta este año, a meses de las elecciones por diputados nacionales y senadores.

En ese momento, el movimiento No Mataras  llevó a cabo un evento en Nonogasta donde se concientizó sobre los daños que ocasiona la CURTUME BCR en la tierra como en los seres humanos, sembraron un mensaje de esperanza y de lucha que quedó plasmado al menos unas semanas en un mural frente a la plaza principal.

Tiempo después de  la intervención el gobernador de la provincia, Sergio Casas acompañado de otras autoridades entre ellas la intendenta del pueblo Silvia Gaitan  y el diputado nacional Luis Beder Herrera visitan el pueblo para inaugurar “la instalada” planta de tratamiento de residuos peligrosos.

Al día siguiente por orden de la intendenta tapan el mural y los medios de comunicación hegemónicos comienzan a reproducir el mensaje que pretendía limpiar las consciencias políticas manchadas de sangre riojana: “LA CURTIEMBRE YA NO CONTAMINA MÁS”.

Sí, tenemos un gobierno que pretende remediar con una planta de tratamiento de residuos líquidos el daño que se hizo durante tres décadas. Además desconocemos si su funcionamiento es óptimo, porque resulta ser que la empresa no es tan “de puertas abiertas” como explicaba uno de los políticos poderosos que fue a inaugurarla.

Por otro lado, los residuos sólidos que produce la curtiembre hasta hace poco eran enterrados en predios cercanos a la ella, pero días atrás la Asamblea publicó fotos donde se podían ver las “tortas de cromo” cerca de las casas de algunos vecinos.

La segunda semana de noviembre miembros de la Asamblea viajaron a Buenos Aires para tratar el tema en el Congreso de La Nación, donde expusieron los datos de un informe que realizaron estudiantes de la UBA a partir de las muestras de agua y tierra del pueblo.

A fines del mismo mes, el presidente visitó Nonogasta para conocer el Parque Solar que se está construyendo, donde habló de aprovechar la energía renovable pero no de remediar los daños ocasionados por CURTUME.

La Asamblea fue hasta el lugar y levantó la bandera de “Nonogasta sin cromo”, el presidente les respondió “vamos a tratar ese tema”. Claro, no tiene ningún apuro porque se toma el avión y ya no siente más el olor.

Además no se trata de un problema ambiental y político, sino social porque los vecinos del pueblo están lejos de involucrarse en la solución de este problema debido a que la presión de los funcionarios políticos es muy fuerte para quienes se atreven a luchar.

Por eso, es necesario replantearse que hacemos por los otros cuando sabemos que la pasan mal, que a diario un niño, una madre, una familia, un pueblo sufren las consecuencias de un Estado ausente y una sociedad indiferente. Lo cierto es que si no nos involucramos somos tan culpables como Macri, Casas, Beder o Gaitan.

 

Priscila Moalla Aragón

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