29 abril, 2017 destacada 783 vistas

Mi nombre es Elsa Sanchez de Oestherheld.

Un mañana del año 2010, una amiga me llama y dice “tenés que escuchar a Elsa Oestherheld, recién salió en Cadena 3 de Córdoba”.
Elsa Sánchez era la esposa del escritor de relatos de novelas, relatos cortos de ciencia ficción, guionista, autor del Eternauta, Sargento Kirk, Bull Rocket, entre muchas otras obras. Fue secuestrado y desaparecido en 1977.
El 21 de marzo del año 2010, salimos con Ana Laura Prein y Maxi Bravo de la Productora 3Clavos rumbo a la calle Dorrego, piso 12, donde vivía Elsa.
Faltaban tres días para un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina y, si había un hogar donde pudiera encontrarse la oscuridad tajante de la dictadura, era la casa de Elsa, Héctor y sus cuatro hijas: Estela, Diana, Marina y Beatriz.
Fue una larga entrevista charlada, llena de anécdotas del pasado y reflexiones sobre el presente. Tenía 85 años.
Que se conocieron a los 17, que Héctor estudiaba geología, que le apasionaba la literatura para niños y le desvelaba que los niños y adolescentes leyeran, que era un intelectual brillante y que casi se separan cuando le dijo que iba a escribir historietas: “no lo entendí, para mí era un género menor”, para reconocer después que el sargento Kirk fue una de las obras más geniales que leyó de su marido. Un sargento que deserta del ejército estadounidense negándose a matar indios y se dedica a criar caballos en un rancho llamado Cañón perdido, con dibujos del italiano Hugo Prat en 1953.
“Mi casa estaba abierta a todo el mundo, llena de juventud, de vida artística, de todo lo más lindo que se pueda pedir, venían por cinco minutos y se quedaban toda la noche. Héctor trabajaba en casa y yo era feliz, pero después llegó la oscuridad y me tocó seguir a mí sola”.
Entre 1976 y 1977, el ejército hizo desaparecer a sus cuatro hijas (dos de ellas embarazadas al momento del secuestro), a su marido, a dos yernos y le robó a dos nietos nacidos en cautiverio. De sus hijas rescató los cuerpos, no así de su marido. Un nieto, Fernando, hijo mayor de Diana y Raúl Araldi, fue criado por sus abuelos paternos y Elsa pudo verlo crecer. Fernando logró sepultar a su papá cuyos restos aparecieron en el 2013.
Esa mañana de marzo, decía que tenía “la esperanza un poco más chiquita” por los nietitos que quería encontrar. Unida a las Abuelas, celebró los 101 nietos encontrados hasta entonces. Hoy, hay 122, y ella seguro halló un poco de los propios en cada rostro adulto de los niños buscados.
Estos días se cumplieron 40 años del secuestro del escritor y guionista de historietas Héctor Oestherheld. Cuando volvimos sobre esta entrevista, no lo sabíamos, pero no hay mejor manera de conocer a una persona a través de otra que lo amó. Elsa habló de Héctor con la admiración de los 17, pero también con el enojo de los 50, cuando después de un silencio eterno, como ella dice: “tuvo que aprender a vivir”.
La vimos años más tarde, en la casa de las Abuelas, cuando fuimos a cubrir con Radio Parque Vida la recuperación del nieto 116; la vimos muy frágil y, aunque la esperanza de ver a sus nietos era más chiquita todavía, allí estaba, presente, por los otros, por todos y por lo que se quiera venir.
El 22 de junio de 2015, a los 90 años, murió de un infarto agudo de miocardio, mientras dormía en su casa.
Nos debemos transcribir la jugosa entrevista-charla completa, pero aquí, va este “volver a pasar por el corazón”, como le dice Galeano al recuerdo, de esos momentos que agradecemos a Dios haber tenido con Elsa.

Adriana Vanoli.

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