1 septiembre, 2015 Lesa Humanidad, Movimiento 619 vistas

Personas desaparecidas: el reclamo por los que no están

Los familiares de algunos de los marplatenses desaparecidos se concentraron este domingo frente a la Catedral para pedir por su aparición. Encendieron velas, compartieron sus historias y exigieron que se los busque.

El Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas que se conmemoró este domingo fue una sana excusa para volver a reclamar. Hay personas que hace meses o incluso años faltan en sus casas y sus familias no abandonan esa lucha inclaudicable para encontrarlos, para que se los busque, para que aparezcan, para que vuelvan, para que estén. Porque pese a todo, en algún lado están.

Fueron pocas las familias que se acercaron a la esquina de San Martín y Mitre para participar de la actividad. Laura Lario, la hermana del arquitecto Fernando Lario, desaparecido desde el mes de julio del 2012, fue una de las organizadoras y estuvo presente para reclamar por su aparición y para acompañar a quienes comparten el mismo reclamo.

También asistió, acompañada por su familia, Mirta Rojas, la mamá de Jonathan Nahuel Benítez, el joven que padece esquizofrenia y de quien nada se sabe desde el 26 de agosto del 2014. Días atrás se cumplió un año de su desaparición y se realizó una convocatoria similar para pedir por él.

MARCHA DESAPARECIDOS 03

(Fotos: Lucho Gargiulo)

Alicia y Esteban, los padres de Agustín Márquez, desaparecido desde el 9 de junio, decidieron sumarse al encuentro que cerca de las 19 cerró con velas encendidas, tal vez para darle luz a una búsqueda que hasta ahora solo encuentra oscuridad.

Por primera vez, representantes del Movimiento No Matarás de Mar del Plata y Buenos Aires dijeron presente en este encuentro, solidarizándose con las familias sufren en vida la desaparición de un hijo, un hermano, un ser querido que falta, que no está.

Solo ellos. Son muchos más los casos de personas desaparecidas en la ciudad, pero la convocatoria reunió las voluntades de estas pocas familias que viven a diario una pesadilla por esas personas que están ausentes, pero que sin dudas, aunque pocos los busquen, en algún lado seguro están y algún día -esperan- volverán a casa.

Fuente: Qué

 

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