3 abril, 2015 Política 777 vistas

Dios en la memoria

Le tenía miedo a las miradas fijas y a los pasos nocturnos. Que la dignidad se paga con temor, era el mensaje, hasta que tuvo un mano a mano con Dios y nunca mas huyó.

Miguel Miño hoy predica la Palabra de Dios. De gesto amable, tranquilo, le brillan los ojos al recordar todo lo que Jesús hizo en su vida. Su recuerdo lo lleva a años muy tristes de nuestra historia, donde casi logran que sea el miedo su único compañero posible.

Las fuerzas del mal, con uniforme o sin el, lo arrinconaron hasta casi perderlo en un laberinto de locura y miedo. Perseguido, amenazado y, cuando no lo encontraron a él, torturaron su familia.

“Yo solo anhelaba la igualdad, la justicia y la dignidad para mi y para todos mis compañeros de la fabrica, no era un delincuente, no podía entender lo que me estaba pasando” dice a casi 40 años de aquellos días. Miguel vuelve a ser aquel veinteañero, y hoy habla por todos los que quedaron y los miles que ya no están.

El laberinto no cedía, la persecución se hizo intensa. Una documentación falsa fue la salida transitoria para que pudiera mantener la vida. El exilio era el único destino posible cuando alguien le habló de Jesús e hizo lo que muchos valientes no hubieran hecho, Se jugó entero por su amor, y a los hijos del mal, los venció.

Hoy los vence cada día que predica, que pastorea, que abraza y consuela. El mal no pudo con él, ni siquiera en la memoria, y mucho menos en su corazón.

Contexto

El periodo 1973-­1976,constituye un periodo clave en la política Argentina. Parte de esa lucha era el retorno del peronismo al poder después de 18 años de prescripción. Un día clave en la vida de muchos militantes fue el 20 de junio de 1973, cuando regresó Perón al país. Masacre de Ezeiza fue llamado ese día por la historia cuando en el acto de recibimiento una emboscada de la derecha peronista arremetió contras las columnas que venían a reencontrarse con su líder. La cifra oficial fue de 13 muertos y 365 heridos.

Esa fue una muestra de lo que se desplegaba en el país. Mientras en las fábricas, las luchas obreras se contraponían a las direcciones sindicales vigentes. Ese periodo obrero combativo, será analizado mucho tiempo después por la sociología, la historia y mucho se escribiría al respecto.

Fabricas de Berisso, Esenada, y La Plata fueron protagonistas y hacedoras de ese periodo. Dentro de esa macrohistoria, acercamos la lupa en Propulsora Siderúrgica de la localidad de Ensenada, y si la acercamos aun mas conoceremos la historia de Miguel Miño, o un tal Ojeda, según el momento. El hombre que dejó de huir cuando tuvo un mano a mano con Dios.

Aquí el audio de Miguel para el programa “En Construcción” de FMParqueVida:

Por Adriana Vanoli

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