28 junio, 2013 Economía 514 vistas

YPF, entre Repsol y Chevron

El intento de llegar a un acuerdo con Repsol, además de la negociación por el pago de la expropiación, constituye una nueva vuelta de tuerca en el asunto. A pesar de que el grupo argentino posee el 51% del paquete accionario, la empresa española todavía posee una participación del 47% y la necesidad de cerrar el litigio internacional para atraer inversores se torna fundamental.

En un comunicado emitido al diario español Expansión, Repsol “felicita el interés del gobierno argentino de alcanzar una solución negociada, y espera que mantenga una actitud abierta al diálogo”. Es que, según afirman, les habría llegado una oferta por parte del Gobierno argentino por activos con un valor global de 5.000 millones de dólares.

En este sentido, el consejo de administración de Repsol rechazó en forma unánime la compensación que le ofrecen por haber perdido parte del paquete accionario de la empresa semi-estatal YPF. Para ellos, el monto no responde “en su cuantía a la pérdida sufrida por Repsol (…) y dista mucho de representar los intereses declarados” por la propia empresa para alcanzar un acuerdo.

La oferta consistía, además, en dar entrada a la empresa española en una sociedad conformada por activos de Vaca Muerta correspondientes al 6,4% de la superficie del yacimiento. El proyecto de explotación de este lugar es la piedra angular y la mina de oro de la nueva gestión de la petrolera semi-estatal; de hecho, viene negociando hace meses con Chevron para llevarlo adelante.

Para ello, se le levantó semanas atrás a la empresa norteamericana un embargo por US$ 19.000 millones, avalando así la impunidad de una de las petroleras más cuestionadas por violaciones a los derechos humanos, colectivos y ambientales en el mundo; además de desconocer el juicio que el Estado ecuatoriano le ganó a la corporación, luego de más de 20 años de luchas, por desvastar intencionalmente 500 mil hectáreas de selva amazónica durante 30 años,  provocando la muerte, destrucción y el desplazamiento de miles de indígenas y habitantes de la región. En dicho juicio, además, se comprobó que Texaco-Chevrón arrojó alrededor de 16 mil millones de galones de agua tóxica a los esteros y ríos de la Amazonia, así como también que vertió intencionalmente 650 mil barriles de crudo y que construyó 880 fosas sin recubrimiento que fueron depósitos de desechos petroleros.

A costa de Ecuador, la Corte Suprema de Justicia, con la firma de Enrique Petracchi, Juan Carlos Maqueda, Carmen Argibay, Raúl Zaffaroni, Helena Highton y  Ricardo Lorenzetti; avaló el incumplimiento de este fallo internacional; con la condición de avanzar y allanar el camino en el acuerdo con YPF para la explotación de Vaca Muerta donde, encima, utilizarán el método de fracking o fractura hidráulica, prohibido en varios países, ciudades y municipios. El fracking o fractura hidráulica es un sistema de explotación de yacimientos de hidrocarburos que funciona mediante la inyección de agua, arena y diversos componentes químicos a alta presión para fracturar la roca madre y, de esta manera, extraer los hidrocarburos. En cada pozo o fractura se utilizan alrededor de 19 millones de litros de agua, entremezclada con productos químicos tóxicos, elementos radioactivos y metales pesados. Este procedimiento resulta más caro que el tradicional pero el aumento del precio del petróleo la ha hecho rentable, así como también la externalización, por parte de las empresas, de los costos sociales, ecológicos y económicos que la técnica conlleva.

A pesar de todo esto, desde la petrolera niegan rotundamente que haya existido una oferta oficial. Pero, aún así, en un comunicado emitido tras el supuesto rechazo de “Repsol”, sostienen que “sí es verdad que hubo conversaciones entre representantes de YPF y accionistas de Repsol, con la intención de acercar a las partes en pos de un acuerdo” y que es de valorar “la actitud de Repsol de manifestarse abierto al diálogo para alcanzar una solución negociada y satisfactoria para los intereses de ambas compañías”.

A un año y medio de la expropiación de una parte de YPF, el reloj comienza a correr para la petrolerasemi-estatal. A la espera del definitivo acuerdo con Bridas, mixtura de capitales locales y chinos, y de Chevron; los mayores problemas de YPF, entre la judialización por parte de Repsol y el fallo en suspenso sobre los fondos buitres, todavía se mueven en los pasillos y las cortes internacionales.

Por Maximiliano Hauret

Comentarios

comments