25 marzo, 2013 Ambiente 1091 vistas

La realidad del agua como recurso natural que da vida

Cada 22 de marzo se instituyó el Día Mundial del Agua con el objetivo de concientizar acerca de una administración sustentable de los recursos de agua dulce, que por falta de tareas de saneamiento existe una disminución global de este recurso, gran riqueza para la humanidad, vital para el desarrollo social y económico de ciudades, pueblos y para la subsistencia de todo ser vivo. Fundamental tomar conciencia sobre su penosa escasez y riesgo.

En el mundo. El planeta Tierra tiene un 72% de agua en su superficie. El 97% del agua de mares y océanos es salada e inutilizable y solo un 3% es agua dulce, de ese porcentaje dos tercios es inaccesible ya que hablamos de glaciares, el 1% restante es el que está disponle para la humanidad y se halla principalmente en las faldas acuíferas, ríos y lagos.

Aún así, el planeta tierra puede abastecer con agua potable a 7 mil millones de personas, pero es alarmante el inmenso déficit ya que en un futuro cercano, en 2050 habrá escasez de agua para 7.000 millones de personas, según Naciones Unidas.

La OMC (Organización Mundial del Comercio), declara que la cantidad de agua potable que se requiere en el uso casero es de 50 litros diarios por ciudadano. La privación de agua potable segura en cantidad y calidad provoca enfermedades que conducen a la muerte de 30 mil personas al día.

1.200 millones de personas sin agua potable, 2.400 millones no tienen cloacas y más de 3.000 millones sin sistema de tratamiento de aguas fecales.

En países con alto porcentaje de mortalidad infantil, menores de 5 años comprenden el 90% de las defunciones por la contaminación de las aguas y saneamiento incorrecto que provoca diarrea, enfermedad que encabeza la lista entre la neumonía, malaria y VIH-Sida.

En África subsahariana más del 40% de los que allí viven están impedidos de agua potable. En la actualidad 1.100 millones de personas defecan a la intemperie, en su mayoría son zonas rurales.

Entre las reservas de agua dulce la más grande del planeta es el Acuífero Guaraní en Suramérica, almacenamiento de agua capaz de proveer por unos 200 años al mundo.

En la Argentina. No existe un tratamiento ni control óptimo para las aguas servidas generando la contaminación de significativas masas de aguas superficiales y subterráneas como uno de los más importantes acuíferos, el Puelche, parte del mismo se halla en la provincia de Buenos Aires, desconocido por la mayoría de sus habitantes, descuidada reserva en peligro de contaminación, sumándose en el deterioro de sus aguas los basurales a cielo abierto. En la misma provincia, encontramos contaminado el Río de la Plata y el Riachuelo

Una de cuatro personas internadas en un hospital se debe al agua contaminada por falta de saneamiento básico propaga diversidad de enfermedades, no solo infecciosa, ya que los metales y elementos tóxicos que porta el agua al organismo lo almacena dañando el cuerpo.

6,5 millones de argentinos viven sin sistemas de agua apta para consumo y el 11,5 millones fuera de los servicios de salubridad.

Por la desigualdad las actividades, el consumo equivocado y el derroche ocasionan falta de agua. La agricultura dispone el 70% del agua dulce, la industria el 20% y la práctica doméstica (aseo y alimentación) el 10% sobrante.

La irresponsabilidad empresarial ha extendido la erosión, la explotación indiscriminada, la deforestación, los agroquímicos, los tóxicos, vertidos industriales y desechos cloacales han desencadenando problemas en el medio ambiente.

Los sectores más amenazados y marginados son los que sufren de pobreza, precariedad habitacional e inadecuada higiene sanitaria como villas de emergencia, asentamientos. Uno de los grupos que más padecen la dificultad de acceso al agua potabilizada son los pueblos originarios que desde tiempos remotos tomaban el agua de lagos y ríos, pero por la contaminación y la expropiación de tierras por poderosos terratenientes les es imposible que tengan acceso a tan valioso recurso.

Los pueblos aborígenes beben aguas contaminadas, compartidas con animales, pozos sin seguridad y desechos orgánicos por doquier. Los patógenos que están en el agua contaminada -bacterias, virus, parásitos, etc- proceden de heces humanas o animales, variedad de enfermedades donde niños y adultos padecen enfermedades como gastroenteritis, disentería, hepatitis, cólera, fiebre tifoidea y hasta diarrea severa.

Finalmente las comunidades aborígenes que viven en territorios rurales sin disponer de la tan preciada agua potable, servicios de saneamiento y salud, sistemas sanitarios, ni ningún otro servicio migran a regiones urbanas igualmente viviendo en situaciones inapropiadas.

El acceso al agua es un derecho a la salud que les corresponde a todos los habitantes del planeta, sin excepción. Los Estados son quienes deben avalar y respaldar el derecho básico al agua y a la vida a través de obras de infraestructura de saneamiento eficientes, de modo salubre, equitativa y de fácil llegada, resguardando la integridad física y la dignidad de pueblos sanos.

Por Nancy Infandides

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