20 marzo, 2013 Ambiente 731 vistas

Murió la dirigente mapuche Cristina Lincopan, luchadora de las políticas extractivistas en Neuquén

El jueves pasado, a los 30 años y luego de un cuadro de hipertensión pulmonar  murió la joven luchadora contra las petroleras en Puelmapu, Cristina Lincopan.

 Vivía en una zona sin agua potable y contaminación del aire y tierra. Se le asigna su enfermedad respiratoria  a la contaminación ambiental. La Confederación Mapuche Neuquina (COM) pide a la fiscalía de Zapala se esclarezca con rapidez la causa de su muerte.

Reclaman, además que se ampare a las cuatro hijas de la dirigente y a toda la comunidad Gelay Ko de Neuquén. La vida de Cristina Lincopan estaba comprometida contra la extracción petrolera y sus nefastas consecuencias en la salud humana y el medio ambiente.

Lincopan estuvo internada en los hospitales de Zapala y Neuquén en donde el trasplante de pulmón que se aguardaba nunca llegó. Semanas antes a su muerte, Lincopan fue parte de un tratamiento nuevo el cual se sospecha que la negligencia médica le indujo a una precipitada muerta provocándole una descompensación. Cercanos a la familia manifestaron que un día antes a su fallecimiento los médicos le recetaron un medicamento que creen lo usaron de manera de ensayo.

“Se nos ha ido un gran valor, una gran luchadora, una mujer entera en todos los sentidos de la palabra, espiritualmente, no físicamente”. “Tenemos muchas sospechas de que la contaminación ambiental tuvo mucho que ver con este diagnóstico que se le dio”, cuenta María Pichiñan de la Confederación Mapuche neuquina y agrega “Tenemos un estudio de agua que se hizo hace bastante ya, por el Ministerio de Desarrollo Territorial de la provincia: quintuplica los valores de metales pesados en el agua de lo que está permitido. Es una clara muestra de la contaminación que sufre el lugar”.

Los pueblos originarios padecen sin cesar el genocidio de un Estado que avala con sus políticas anti ambientales, actividades de explotación de recursos naturales po multinacionales e internacionales. La mega minería y la perforación de pozos petroleros quiebran el equilibrio con la naturaleza y lucran con la muerte.

Desde que alcanzó su cargo, Cristina Lincopan logró evitar la construcción de un nuevo pozo en la comunidad. Mujer valiente, tenaz e incansable en su significativa lucha por una vida digna para sus hijas y toda su comunidad.


La hidrofractura

Es un sismo subterráneo provocado por medio de explosiones. Se emplea millones de litros de agua dulce acompañada de una combinación de 203 químicos inhibidores de corrosión, gelificantes, complementos biácidos, demulsificantes espesantes que causa una presión que rompe la roca que comprende los minerales.

Cada excavación requiere 30 millones de litros de agua, (es decir, como una población de 80 mil ciudadanos por día). Un pozo puede hidrofracturarse hasta 18 veces alcanzado un total de 540 millones de litros de agua dulce. Los elementos químicos usados vuelven a la superficie y la mayor parte es absorbida por las napas subterráneas. Los residuos tóxicos derramados en piletas de depósito a cielo abierto se desvanecenn en el aire transformándose en gases sumamente peligrosos para la población y el ambiente.

La compañía norteamericana Apache comenzó con esta técnica al igual que YPF. Ambas empresas actúan en el yacimiento de petróleo y gas no convencionales “Vaca Muerta”. Las reservas equivalen a millones de barriles de petróleo y gas.

En esta región conviven 17 comunidades mapuche y sus familias.

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