7 febrero, 2013 Religión 727 vistas

La mutilación genital femenina y las aberraciones religiosas

Hoy en día, la mutilación genital femenina afecta aproximadamente a 140 millones de mujeres. A pesar de que en todo el mundo se ha logrado reducir la cantidad de ablaciones, aún, las estadísticas reflejan que alrededor de 3 millones de mujeres, en su mayoría niñas, son sometidas a esta práctica.

Un  6 de febrero de 2003, la primera dama de Nigeria y portavoz de la campaña contra la mutilación genital femenina, Stella Obasanjo, presentó una declaración oficial de tolerancia cero para esta práctica que se trata de extirpar los genitales externos femeninos, en ocasiones, mutilando de forma total o parcial el prepucio del clítoris y los labios menores, a veces también de los labios mayores y, en casos extremos, incluye una sutura de ambos lados de la vulva  para que quede casi cerrada,  con posibilidad solo de orinar o tener el periodo mensual.

A pesar de los esfuerzos de diferentes organismos internacionales, lograr la erradicación de la ablación o mutilación genital femenina se hace difícil en algunos países ya que es tomado como una manifestación cultural y, en algunos casos, religiosa.

De acuerdo a lo informado por Unicef, es tan alto el nivel de arraigo que las niñas son las que piden tener esta práctica por miedo a la estigmatización y  discriminación social.

Por otro lado, Michelle Bachelet, en su carácter de directora general de ONU Mujeres, declaró que “más allá de toda práctica cultura, es un flagelo y una violación de los derechos humanos.”

Los principales países que desarrollan esta practica son África y el Yemen y, también, se ha comprobado que los casos de ablaciones han aumentado en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrante procedentes de África y Asia sudoccidental.

Se ha comprobado que no solo causa daños irreparables e incluso la muerte, sino que además produce infecciones agudas, septicemia trauma psicológico, aumento de la susceptibilidad a la trasmisión del VIH/SIDA entre otras tantas enfermedades.

Estamos hablando  de un procedimiento que encierra una de las  formas más cruda de violencia. Si bien no se puede especificar su procedencia, se conoce que esta practica comenzó en el antiguo Egipto y luego se extendió hacia el continente  africano, y de ahí hacia otros lugares. No tiene una explicación única ya que, en algunos lugares, lo realizan como símbolo de iniciación a la vida adulta. En otros, simplemente es una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales o para mantener las creencias  acerca de la virginidad prematrimonial y la fidelidad matrimonial de las mujeres. No  hay escritos religiosos que hagan referencia a esta practica aunque, en algunos casos, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso.

La mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas, por eso es importante que entre todos se trabaje para proteger y promover los derechos de mujeres y niñas poniendo punto final y tolerancia cero a esta práctica y hacer eco de las palabras que Bachelet expresaba en el día de hoy diciendo “me levanto a favor de esta causa porque quiero apoyar a las mujeres y niñas de todo el mundo. Quiero decir: basta. Digo no a la violencia de género, no a los delitos sexuales, no a la trata humana, no a la mutilación sexual femenina, no a los matrimonios forzosos. Me levanto contra la vergüenza, el estigma, la humillación y la discriminación.”

Por Eugenia Rivas Leise

 

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